No es la crónica de un mundo... es la historia de muchos.

jueves, 30 de enero de 2014

LA FORTALEZA

                ¡Libros para Reyes! ¿Hay mejor noticia? Muy pocas, seguro. Quizá sea por esa manía que tengo de pensar que cada libro es una puerta mágica a un mundo que puede ser de lo más interesante… o una auténtica castaña, claro, eso depende de la cantidad de magia que se haya puesto en él. Los días cercanos a Reyes me ponen siempre en una extraña tesitura, la de tener que elegir por dónde empezar, o cómo componer la lista de libros a leer, en qué orden… Y más teniendo en lista un número considerable de lecturas pendientes…
                El caso es que por azar o destino, el elegido para comenzar, ha sido La Fortaleza, de F. Paul Wilson. Curiosamente, y quizá por uno de esos casos de sincronía que se dan de vez en cuando, La Fortaleza  transcurre durante la II Guerra Mundial, donde se desarrolla también la película La Ladrona de Libros (vista en estos días) y con gran peso en los módulos iniciales de Dreamraiders (que ya habréis visto por aquí). El precepto es muy chulo: “Solicito traslado. Algo está matando a mis hombres”.




                El emisario de tan inquietante mensaje no es otro que el Capitán Woermann, militar de la Wehrmacht al que se encomienda la vigilancia de un lugar de vital desarrollo para las comunicaciones del III Reich en la recientemente aliada Rumanía: el nudo ferroviario de Ploiesti. Y para vigilar Ploiesti, los militares deciden instalarse en una curiosa fortaleza, situada en el paso de Dinu… donde los militares alemanes despiertan algo, algo que comienza a eliminarlos. La situación en el Paso de Dinu escapa de las manos de Woermann, que ve como llega al paso un viejo conocido pero no amigo, el mayor Kaempffer, de las SS, que con sus einsatzkommando pretende solucionar lo que ocurre en el Paso antes de crear su propio campo de concentración en Ploiesti. Para terminar de complicar la situación, el único experto en la fortaleza que existe es Theodor Cuza, un erudito judío enfermo y apartado de la Universidad de Bucarest por su etnia, que llegará a la Fortaleza para descubrir sus misterios, acompañado de su hija, Magda. Y mientras, un misterioso pelirrojo comienza a viajar desde Portugal a Rumanía, para continuar una guerra más antigua que el propio tiempo.

                Como era previsible, La Fortaleza nos trae una revisión del mito del vampiro, al tiempo que afronta una idea interesante: las discrepancias entre las propias ramas militares del Reich, la rivalidad entre el mayor Kaempffer y el que es en mi opinión el personaje más interesante de la novela, Woermann. Por desgracia, este personaje pronto se ve apartado del protagonismo de la novela por la llegada de personajes mucho menos interesantes, como son Magda o el propio Cuza. Tiene sus puntos “curiosos” (la aparición del Al-Aziz, el Libro de Eibon o los Manustritos Pnakóticos me hizo pensar que en algún momento el monstruo iba a ser una mezcla entre Drácula y Cthulhu), y desde luego, se deja leer muy bien, con momentos interesantes… Pero estoy seguro de que la historia daba más de sí. Perfectamente convencido.